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Qué hacer en Viena con niños en diciembre: mercados navideños, schnitzel y la noria

Viena en diciembre funciona como viaje familiar si lo organizas en torno a cinco anclas. Mercados de Schönbrunn, schnitzel en Figlmüller y el resto del plan para días fríos.

7 min de lecturaActualizado
Qué hacer en Viena con niños en diciembre: mercados navideños, schnitzel y la noria
Foto de Jacek Dylag en Unsplash

Viena en diciembre es la ciudad funcionando al máximo. Mercados navideños en cada plaza, conciertos clásicos cada noche, luces en cada calle, olor a castañas asadas y Glühwein desde el final de la tarde hasta medianoche, y un frío que despierta más que agota.

Es también la versión de Viena que mejor funciona con niños. El verano vienés es un imperio de palacios y museos de arte, lo que está bien pero no es lo que la mayoría de los niños quiere. La Viena de diciembre tiene mercado en cada plaza con comida apta para niños, pistas de hielo, atracciones y el placer físico de estar caliente dentro mientras fuera hace frío.

Calculad de tres a cuatro días. Menos y os saltáis el día de Schönbrunn. Más y os repetís; Viena es densa y los días de diciembre son cortos.

Cinco anclas que sostienen el viaje

1. Palacio de Schönbrunn y su mercado navideño

Schönbrunn es el palacio de verano de los Habsburgo, con una fachada amarilla enorme, jardines formales detrás y uno de los mercados navideños mejor situados de Viena en su patio delantero. Podéis hacer el tour del palacio (a partir de 6 años, los niños llevan bien la Imperial Tour de unos 35 minutos), pasear los jardines y el mercado. Cuenta con media jornada.

El mercado funciona aproximadamente desde principios de noviembre hasta principios de enero (la edición 2025 fue del 6 de noviembre al 6 de enero). Los puestos venden adornos de Navidad (incluidos los buenos en serio, en cristal soplado), Punsch (ponche caliente, los niños lo adoran), salchichas a la parrilla, Kaiserschmarrn (panqueque caramelizado y desmenuzado) y los souvenirs habituales. No vayáis a comprar un árbol; los hay pero la experiencia es por el ambiente, no por la compra.

El zoo del palacio (Tiergarten Schönbrunn) es el zoológico más antiguo del mundo todavía en funcionamiento y comparte el recinto. Si vuestros hijos prefieren animales a apartamentos imperiales, cambiad el tour del palacio por el zoo. Cada uno merece media jornada por sí solo; hacer ambos en un día es duro.

2. El Prater y la noria gigante

La Wiener Riesenrad es la noria centenaria de Viena (de 1897), famosa por El tercer hombre y, sí, los niños se montan en las cabinas de madera y hacen una vuelta. La vista es buena. Una vuelta entera dura unos 12-15 minutos. El ambiente en diciembre (iluminada contra la oscuridad) es la versión que justifica el viaje.

El parque de atracciones del Prater alrededor funciona todo el año, y la mayoría de las atracciones abren en diciembre (algunas más pequeñas cierran en invierno). No es Disneyland, pero da de sobra para niños de 4 a 12 y los precios son razonables (la mayoría de atracciones, 4-6 €). El mercado navideño en la entrada del Prater es uno de los grandes de la ciudad.

Plan al final de la tarde. Llegad sobre las 16:00 cuando empieza a anochecer, montad en la noria, pasead por el parque y comed en uno de los puestos de salchichas o en Schweizerhaus (el famoso codillo y cerveza dentro del parque, apto para niños pese a la fama).

3. Catedral de Stephansdom y el Christkindlmarkt de Stephansplatz

La Stephansdom es la catedral gótica del centro de Viena, con una aguja de 137 metros, un tejado lleno de tejas estampadas y un olor a incienso en invierno al que hasta los niños cínicos reaccionan. La nave principal es gratis. Las catacumbas y la torre (la sur a pie, 343 escalones; la norte con ascensor y la campana Pummerin) son extras de pago.

El Christkindlmarkt justo delante de la catedral es uno de los más grandes de Viena. El otro grande es el de Rathausplatz (el ayuntamiento), el más fotogénico pero también el más turístico. Con niños, el de Stephansplatz va mejor: menos atascado, más puestos de comida, menos densidad de souvenirs.

Plan al atardecer. Catedral primero con luz, mercado después de oscurecer.

4. Figlmüller para el schnitzel

Figlmüller es la dirección clásica del schnitzel en Viena. Dos locales cerca de Stephansdom (Wollzeile y Bäckerstrasse), ambos con un schnitzel que se sale del plato. La carne es de ternera (Wiener Schnitzel, el original) o de cerdo (Schnitzel Wiener Art, la mitad de precio). Cualquiera vale para niños.

Es turístico. Está bueno de verdad. A los niños les encanta. Reservar es obligatorio en diciembre; no entras tirando a las 19:00. Reservad online con una semana de antelación. La carta infantil existe (raciones más pequeñas) y el personal lleva bien a las familias.

Si quieres un schnitzel menos turístico, Beisl Stuwer o Glacis Beisl te dan algo parecido sin la cola. Pero para un viaje familiar de diciembre en el que cada mesa también lo está viviendo como una experiencia única, Figlmüller es la elección correcta.

5. Cafe Central para el ritual de la cafetería

La cafetería vienesa es la mejor institución que ha producido la ciudad y Cafe Central es la versión fotogénica. Techos abovedados, columnas de mármol, camareros con chaleco, un pianista por la tarde, vitrinas con pasteles. Pedid una Sachertorte (tarta de chocolate con confitura de albaricoque, el postre insignia), un Einspänner (espresso con nata) para los adultos, chocolate caliente para los niños.

Esto no es restaurante, es parada de café y pastel, ideal a media tarde entre visitas. Los niños aguantan 30 minutos si pedís una porción de tarta. Cafe Central tiene cola casi cualquier tarde; llegando a las 15:00 esperáis 15 minutos. Mejor todavía: Cafe Demel, a unas calles, un poco menos famoso, ambiente parecido y sin cola.

Detalles prácticos, en breve

  • Dónde alojarse: Innere Stadt (el distrito 1) dentro del Ringstrasse con niños. A pie de casi todo de esta lista, U-Bahn para el resto. Evita los hoteles al norte del Danubio; perderás 20 minutos por salida.
  • Calendario navideño: Casi todos los grandes mercados abren el tercer fin de semana de noviembre y cierran el 23 o 24 de diciembre. Algunos (sobre todo el Wiener Christkindlmarkt de Rathausplatz) prolongan hasta el 26 de diciembre o incluso principios de enero. Comprueba las fechas concretas del año.
  • Nochebuena y Navidad: La mayoría de los museos, restaurantes y mercados cierran la tarde del 24 y el 25. El 26 (Stephanstag) es casi normal. Si vuestras fechas pillan el 24-25, planead un día de hotel ese tramo.
  • Frío: Diciembre, 0-3 °C de media. Rara vez nieva en Viena pero esperad lluvia y gris. Llevad impermeable y un abrigo de verdad.
  • Transporte público: Comprad la Wien-Karte de 72 horas en cualquier estación de U-Bahn. Incluye transporte ilimitado y descuentos en grandes atracciones. La U-Bahn de Viena tiene ascensor en la mayoría de estaciones.
  • Conciertos: La escena de música clásica es real. Varios auditorios programan matinales navideñas para niños en diciembre (busca "Christmaskonzert für Kinder Wien"). Un concierto en el viaje es suficiente.

Lo que no es tan bonito

Hay poca luz. El sol se pone hacia las 16:00 en diciembre. Mete lo de exterior (jardines del palacio, paseo por el Ringstrasse) en el final de la mañana o el primer tramo de la tarde. Lo cubierto encaja bien antes de comer y a partir de las 16:00.

Viena en diciembre no es barata. Los mercados ponen precios turísticos (un Glühwein pequeño con depósito de la taza puede costar 6-8 €). Los hoteles suben. Los restaurantes se llenan. La Wien-Karte y reservar con antelación ahorran dinero real.

Los mercados cierran sobre las 21:00 entre semana, antes los domingos. Si tus hijos se desploman a las 19:00, planificad el mercado para la franja 16-19, no después de cenar.

Si a la familia no le gustan las multitudes, Viena en diciembre las tiene. El tercer fin de semana de Adviento en Stephansplatz es genuinamente incómodo con cochecito. La primera semana de diciembre es más calmada y igual de evocadora.

Lee la guía completa

La guía completa de Viena en FamiVentura incluye selecciones por edades para niños pequeños, niños y adolescentes; itinerarios completos de dos y cinco días; la guía de supervivencia con la U-Bahn, los horarios de restaurante y las costumbres meteorológicas; y el resto de paradas que no caben aquí, como el zoo Tiergarten Schönbrunn, el Palacio Belvedere y una excursión a Bratislava.

Abre la guía familiar de Viena en FamiVentura.

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